Panorama general
El cáncer de riñón en resumen
Una masa renal es cualquier bulto o crecimiento en el riñón que se ve en un estudio de imagen. No toda masa renal es cáncer. Algunas son benignas (no cancerosas), como el oncocitoma o el angiomiolipoma, y cuanto más pequeña es la masa, más probable es que sea benigna. Estudios citados por la guía de la AUA encontraron que el 46% de las masas menores de 1 cm eran benignas, frente a cerca del 6% de las masas mayores de 7 cm.
La guía de la NCCN estima que 81,610 personas en Estados Unidos serían diagnosticadas con cáncer de riñón y de pelvis renal en 2024, y que 14,390 morirían a causa de la enfermedad. La mediana de edad al diagnóstico es de 65 años. Alrededor del 85% de los tumores renales son carcinoma de células renales (CCR), y cerca del 70% de ellos son del tipo de células claras.
El pronóstico depende sobre todo de la etapa, el grado, cuánto ha crecido el tumor localmente y si ha llegado a los ganglios linfáticos o a órganos distantes. Según los datos de Estados Unidos que resume la NCCN, la supervivencia a 5 años del CCR localizado llegó al 93.0% en 2012 a 2018, y la de la enfermedad avanzada subió del 7.3% al 15% en esas mismas décadas. Su equipo puede explicarle qué significan estas cifras en su caso.
Esta página se basa en tres guías. La guía de la AUA (2021) se centra en la masa renal que no se ha diseminado. La guía de la NCCN (versión 2.2025) abarca todas las etapas, incluido el tratamiento con medicamentos. La guía de la EAU (2025) es la principal referencia europea. Coinciden en la mayoría de los puntos y, cuando difieren, esta página lo indica.
Dónde comienza
Cómo se origina este cáncer
Los riñones son dos órganos del tamaño de un puño, ubicados en la parte posterior del abdomen, que filtran la sangre y producen la orina. Cada riñón está rodeado de grasa dentro de una envoltura delgada llamada fascia de Gerota. La sangre sale del riñón por la vena renal, que desemboca en la vena más grande del cuerpo, la vena cava inferior. Encima de cada riñón está la glándula suprarrenal. Las etapas se definen en parte según si el tumor crece hacia estas estructuras.
El carcinoma de células renales comienza en las células que recubren los pequeños túbulos del riñón que ayudan a formar la orina. Hay muchos tipos. El CCR de células claras es el más común. Le siguen el papilar y el cromófobo, y entre los tipos raros están el CCR por translocación, el carcinoma de los túbulos colectores y el carcinoma medular renal, que aparece casi exclusivamente en personas con rasgo o enfermedad de células falciformes. La guía de la NCCN señala que hoy se reconocen cerca de 20 tipos. El tipo importa porque los medicamentos y el seguimiento pueden ser diferentes.
El cáncer que se origina en el revestimiento del sistema de drenaje del riñón (la pelvis renal) es otra enfermedad, llamada carcinoma urotelial, que se comporta más como el cáncer de vejiga. Cuando una masa está en el centro del riñón, la NCCN sugiere pruebas como la citología de orina o una revisión por dentro con un endoscopio delgado (ureteroscopia) para distinguir entre ambos.
Algunas masas renales son quistes. Los radiólogos los clasifican con el sistema de Bosniak. Los quistes Bosniak I y II son benignos y no necesitan seguimiento. Los quistes Bosniak IV son en su mayoría cáncer (83% en estudios citados por la EAU), y cerca de la mitad de los Bosniak III resultan malignos. Aun así, los cánceres quísticos complejos suelen tener un comportamiento lento.
Qué dicen las guías · European Association of Urology (EAU) 2025 (limited update March 2025)
Manejar los quistes Bosniak IV igual que el cáncer de riñón localizado (recomendación fuerte). Los quistes Bosniak III pueden manejarse de la misma manera o con vigilancia activa (recomendación débil).
Causas y riesgo
Factores de riesgo y cáncer de riñón hereditario
El tabaquismo, la obesidad y la presión arterial alta son los factores de riesgo establecidos para el cáncer de riñón, según la NCCN y la EAU. La guía de la EAU añade el síndrome metabólico y la diabetes, y señala que cerca de la mitad de las personas con CCR (50.2%) fuman o fumaron. Tener un padre, una madre, un hermano o una hermana con cáncer de riñón duplica aproximadamente el riesgo. Las personas con enfermedad renal terminal tienen un riesgo unas diez veces mayor. La actividad física regular parece ser protectora.
No hay pruebas de que hacer pruebas de detección (tamizaje) en la población general salve vidas, por lo que ninguna guía lo recomienda. El tamizaje puede considerarse en grupos específicos de alto riesgo, como personas con síndromes hereditarios conocidos.
La EAU calcula que entre el 5% y el 8% de los cánceres de riñón son hereditarios, y esta cifra podría ser menor que la real. La enfermedad de Von Hippel-Lindau (VHL) es la forma hereditaria más común. Otras incluyen el CCR papilar hereditario, el síndrome de Birt-Hogg-Dubé, el CCR con deficiencia de fumarato hidratasa (FH), el complejo de esclerosis tuberosa, los síndromes por deficiencia de succinato deshidrogenasa (SDH) y la predisposición tumoral por BAP1. El cáncer hereditario suele aparecer mucho antes: la AUA cita una mediana de edad de 37 años, frente a 64 años en el cáncer esporádico (no hereditario).
Qué dicen las guías · American Urological Association (AUA) 2021
Se recomienda asesoría genética para todas las personas con cáncer de riñón de 46 años o menos, para quienes tienen tumores en ambos riñones o varios tumores, y cuando los antecedentes personales o familiares o la patología sugieren un síndrome hereditario (Opinión de Expertos).
Qué dicen las guías · European Association of Urology (EAU) 2025 (limited update March 2025)
Aumentar la actividad física, dejar de fumar y, en personas con obesidad, bajar de peso son las principales medidas para reducir el riesgo de cáncer de riñón (recomendación fuerte). No hacer tamizaje rutinario de cáncer de riñón (recomendación débil).
Señales
Síntomas y cómo se descubre habitualmente
La mayoría de los cánceres de riñón no causan síntomas hasta que son grandes o se han diseminado. Hoy la mayoría se descubren de forma incidental, es decir, por casualidad en una TC, RM o ecografía hecha por otra razón, como dolor abdominal o un problema de la vesícula. En un estudio citado por la EAU, el 60% de todos los cánceres de riñón, el 87% de los tumores de 4 cm o menos y el 39% de los cánceres en etapa III o IV se descubrieron de esta manera.
El trío clásico de dolor en el costado, sangre visible en la orina y un bulto palpable es raro (0.6% en ese mismo estudio). Cuando hay síntomas, pueden incluir sangre en la orina, dolor en el costado o la espalda, fiebre, pérdida de peso, anemia o una vena dilatada en el escroto (varicocele). Un varicocele que no disminuye al acostarse, o hinchazón en ambas piernas, puede indicar que el tumor ha crecido dentro de una vena.
Alrededor de un tercio de las personas con síntomas presentan lo que se llama síndromes paraneoplásicos. Son efectos de sustancias que libera el tumor, como presión arterial alta, exceso de glóbulos rojos (policitemia) o calcio alto, y desaparecieron después de la nefrectomía en cerca de la mitad de los pacientes en las series publicadas. Algunas personas notan primero síntomas de la diseminación, como dolor de huesos o tos persistente. En general, los tumores que causan síntomas tienen más probabilidad de ser agresivos que los que se descubren por casualidad.
Pruebas
Imágenes, análisis de sangre y biopsia de masa renal
La prueba clave es una TC o RM del abdomen de alta calidad y en varias fases, con imágenes antes y después del medio de contraste. Muestra si la masa capta contraste (realce), si contiene grasa (lo que sugiere un angiomiolipoma benigno), qué tan compleja es y si afecta las venas. La RM es útil cuando el contraste de la TC es un problema o para estudiar a fondo una vena. La ecografía con contraste puede ayudar cuando los resultados de la TC no son claros.
Los análisis básicos de sangre y orina incluyen un panel metabólico completo, un hemograma completo y un examen de orina, y la NCCN añade la lactato deshidrogenasa (LDH). La AUA pide asignar una etapa de enfermedad renal crónica (ERC) según la filtración renal (TFG) y la proteína en la orina, porque proteger la función renal influye en muchas decisiones. También se revisa el tórax en busca de diseminación. La NCCN prefiere una TC de tórax, mientras que la EAU sugiere que puede omitirse en tumores pequeños descubiertos por casualidad, porque el riesgo de diseminación al pulmón es bajo. La gammagrafía ósea y las imágenes del cerebro solo se hacen cuando los síntomas o los resultados lo indican.
La biopsia de masa renal usa una aguja delgada, guiada por TC o ecografía, para tomar pequeños cilindros de tejido. Cuando la biopsia muestra cáncer, el resultado es muy confiable (valor predictivo positivo de 98.8% en el análisis de la AUA). Cerca del 14% de las biopsias no son diagnósticas, es decir, no dan una respuesta, y repetir la biopsia a menudo lo resuelve. Un resultado que no muestra cáncer no siempre lo descarta, y el grado que se ve en la biopsia puede diferir del que se ve después de la cirugía. Las complicaciones son poco frecuentes: hematoma alrededor del riñón en el 4.9%, dolor importante en el 1.2%, sangre visible en la orina en el 1.0%, colapso del pulmón en el 0.6% y sangrado que requiere transfusión en el 0.4%. Con las técnicas actuales no se ha informado diseminación del tumor por el trayecto de la aguja.
No todas las personas necesitan biopsia. La AUA la recomienda cuando puede cambiar el manejo. No es necesaria en personas jóvenes y sanas que elegirían tratamiento sin importar el resultado, ni en personas mayores o frágiles que serán vigiladas de todos modos. La biopsia es especialmente útil cuando la masa podría ser un linfoma, una metástasis de otro cáncer o una infección. En general, las masas quísticas no se biopsian.
Qué dicen las guías · American Urological Association (AUA) 2021
Obtener imágenes transversales multifásicas de alta calidad del abdomen para describir y estadificar una masa renal sólida o quística compleja, junto con análisis de sangre, examen de orina e imágenes del tórax (Principio Clínico).
Qué dicen las guías · American Urological Association (AUA) 2021
Antes de una biopsia, se debe explicar al paciente por qué se hace, qué tan precisa es, sus riesgos y su tasa de resultados no diagnósticos. Cuando se hace, se prefieren varias muestras con aguja gruesa en lugar de la aspiración con aguja fina (Recomendación Moderada, nivel de evidencia C).
Qué dicen las guías · European Association of Urology (EAU) 2025 (limited update March 2025)
Realizar una biopsia del tumor renal antes de la ablación, y antes del tratamiento sistémico cuando no hay patología previa; usar biopsia con aguja gruesa en lugar de aspiración con aguja fina (recomendaciones fuertes).
Etapa y grado
Etapas y grados en palabras sencillas
El cáncer de riñón se estadifica con el sistema TNM del American Joint Committee on Cancer (8.a edición). La T describe el tamaño del tumor principal y hasta dónde ha crecido, la N indica si hay ganglios linfáticos cercanos afectados y la M indica si el cáncer se ha diseminado a órganos distantes. La etapa clínica se basa en los estudios de imagen; la etapa patológica se basa en el tejido extraído en la cirugía y es más precisa.
El grado describe qué tan anormales se ven las células del cáncer bajo el microscopio, en una escala del 1 al 4 (sistema OMS/ISUP). Un grado más alto significa un comportamiento más agresivo. El grado 4 incluye rasgos sarcomatoides o rabdoides, que son patrones asociados con crecimiento rápido. Después de la cirugía, la etapa y el grado juntos definen su grupo de riesgo, que orienta el seguimiento y si se habla de terapia adyuvante.
Para el cáncer que se ha diseminado, los médicos también usan una puntuación de riesgo llamada IMDC. Cuenta seis factores: menos de un año entre el diagnóstico y el inicio del tratamiento, menor capacidad para realizar las actividades diarias, hemoglobina baja, calcio alto, neutrófilos altos y plaquetas altas. Ningún factor significa riesgo favorable, uno o dos significan riesgo intermedio y tres o más significan riesgo desfavorable. Esta puntuación ayuda a elegir el tratamiento con medicamentos.
| Etapa | TNM | Qué significa |
|---|---|---|
| Etapa I | T1, N0, M0 | Tumor de 7 cm o menos, limitado al riñón. T1a mide 4 cm o menos; T1b mide más de 4 cm y hasta 7 cm. |
| Etapa II | T2, N0, M0 | Tumor de más de 7 cm, todavía limitado al riñón (T2a hasta 10 cm, T2b más de 10 cm). |
| Etapa III | T1 a T2 con N1, o T3 con cualquier N, M0 | Cáncer en ganglios linfáticos cercanos, o tumor que crece dentro de la vena renal, la grasa alrededor del riñón o la vena cava, pero sin pasar la fascia de Gerota. |
| Etapa IV | T4 con cualquier N, M0; o cualquier T, cualquier N, M1 | Tumor que pasa la fascia de Gerota, incluida la glándula suprarrenal del mismo lado, o cáncer diseminado a sitios distantes como pulmones, huesos, hígado o cerebro. |
Qué dicen las guías · European Association of Urology (EAU) 2025 (limited update March 2025)
Usar la clasificación TNM vigente y el sistema de grado OMS/ISUP, clasificar el tipo de CCR y usar modelos pronósticos validados en la enfermedad localizada y metastásica (recomendaciones fuertes).
Tomar decisiones
Cómo se toman las decisiones de tratamiento
Para una masa renal que no se ha diseminado, la AUA indica que un urólogo debe dirigir la asesoría y revisar todas las opciones razonables, incluidas la vigilancia, la ablación, la nefrectomía parcial y la nefrectomía radical. La asesoría debe abarcar lo que se sabe sobre el comportamiento probable del tumor según su tamaño, complejidad, aspecto en las imágenes, resultado de la biopsia si se hizo, y su sexo. En tumores de 4 cm o menos, se debe explicar el bajo riesgo de cáncer de muchas masas pequeñas.
Su propia salud importa tanto como el tumor. La edad, otras enfermedades, la fragilidad y la expectativa de vida cambian el balance entre tratar y vigilar. La función renal es un tema central: la AUA pide hablar del riesgo de enfermedad renal crónica, de la posible necesidad de diálisis y de cómo la función renal se relaciona con la supervivencia a largo plazo. Se debe considerar la referencia a un especialista en riñón (nefrólogo) cuando la filtración (TFGe) es menor de 45, cuando hay proteína en la orina, en personas con diabetes y enfermedad renal previa, o cuando se espera que la TFGe baje de 30 después del tratamiento.
La toma de decisiones compartida significa que su equipo le presenta las opciones, sus ventajas y desventajas y la incertidumbre, y usted aporta sus valores y prioridades. La EAU lo considera una recomendación fuerte. Un equipo multidisciplinario, que puede incluir urólogo, oncólogo médico, radioncólogo, radiólogo, patólogo y nefrólogo, participa cuando es necesario, y siempre en tumores difíciles de extirpar o que se han diseminado.
Qué dicen las guías · American Urological Association (AUA) 2021
Un urólogo debe dirigir la asesoría y considerar todas las estrategias de manejo, con un equipo multidisciplinario cuando sea necesario (Opinión de Expertos). La asesoría debe incluir los efectos secundarios más comunes y graves de cada opción y la importancia de la edad, otras enfermedades y la expectativa de vida (Principio Clínico).
Qué dicen las guías · European Association of Urology (EAU) 2025 (limited update March 2025)
Usar un enfoque de toma de decisiones compartida al elegir el tratamiento del cáncer de riñón (recomendación fuerte).
Masas renales pequeñas
Masas renales pequeñas: vigilancia activa y biopsia
Una masa renal pequeña suele ser un tumor de 4 cm o menos (etapa clínica T1a). Muchas crecen lentamente o no crecen. En series quirúrgicas citadas por la AUA, ningún paciente con un tumor menor de 2 cm, y menos del 2% de aquellos con tumores de 4 cm o menos, tuvo o desarrolló diseminación durante una mediana de unos 3 años de observación. La EAU señala que, en los estudios de vigilancia, la progresión a enfermedad metastásica es rara (1% a 2%).
La vigilancia activa consiste en estudios de imagen periódicos con un plan para tratar si el tumor cambia. No es lo mismo que no hacer nada. La AUA indica que se puede elegir la vigilancia para masas sólidas menores de 2 cm y para masas mayormente quísticas, y que se debe priorizar cuando los riesgos del tratamiento, u otros problemas de salud, superan el beneficio de tratar el tumor. Cuando el balance es incierto y usted prefiere vigilar, una biopsia puede ayudar a definir el riesgo, y un nuevo estudio de imagen unos 3 a 6 meses después muestra si la masa está creciendo.
Algunos hallazgos deben llevar a una nueva conversación sobre tratamiento: un tumor mayor de 3 cm, un crecimiento de más de 5 mm por año, un aspecto infiltrativo (bordes mal definidos) en las imágenes, un cambio de etapa, o un tipo o grado agresivo en la biopsia. La vigilancia también incluye imágenes del tórax, por lo general una radiografía al año. Las personas pueden pasar de la vigilancia activa a la simple observación según cambie su salud.
La NCCN considera la vigilancia una opción para masas menores de 2 cm, la recomienda para tumores T1a mayormente quísticos y la ofrece para cualquier tumor T1 cuando hay otros problemas de salud importantes. La EAU sugiere vigilancia o ablación para personas frágiles o con muchas enfermedades. Un estudio citado por la EAU encontró que la salud mental, incluidas la ansiedad y la depresión, no se vio afectada por estar en vigilancia.
Qué dicen las guías · American Urological Association (AUA) 2021
Para una masa sólida menor de 2 cm, o una masa compleja mayormente quística, se puede elegir como primer manejo la vigilancia activa con posibilidad de tratamiento posterior (Recomendación Condicional, nivel de evidencia C).
Qué dicen las guías · American Urological Association (AUA) 2021
Cuando los beneficios esperados del tratamiento superan sus riesgos pero el paciente prefiere vigilar, la vigilancia solo puede seguirse si el paciente entiende y acepta el riesgo oncológico; se debe animar a hacer una biopsia y las imágenes deben ser frecuentes (Recomendación Moderada, nivel de evidencia C).
Qué dicen las guías · National Comprehensive Cancer Network (NCCN) v2.2025
La vigilancia activa es una opción para masas renales en etapa clínica T1, en especial masas menores de 2 cm, masas T1a mayormente quísticas y pacientes con riesgos de salud importantes. Incluye imágenes seriadas, análisis de sangre e imágenes del tórax, con tratamiento oportuno si la masa cambia.
Masas renales pequeñas
Masas renales pequeñas: nefrectomía parcial, ablación o nefrectomía radical
Cuando una masa pequeña necesita tratamiento, las tres guías prefieren la nefrectomía parcial, una cirugía que extirpa el tumor con un borde delgado de tejido normal y deja funcionando el resto del riñón. Puede hacerse de forma abierta, laparoscópica o robótica. Los objetivos son un margen negativo (sin cáncer en el borde del corte) y conservar la mayor cantidad posible de riñón sano. Para controlar el sangrado, a menudo se pinza por poco tiempo la arteria del riñón; la AUA pide evitar un pinzamiento prolongado, y la NCCN menciona como ideal menos de 30 minutos.
La ablación térmica destruye el tumor en su lugar con frío extremo (crioablación) o calor (ablación por radiofrecuencia o por microondas), por lo general con agujas que se colocan a través de la piel guiadas por TC o ecografía. Funciona mejor en tumores menores de 3 cm. Comparada con la nefrectomía parcial, la ablación implica menos transfusiones, estancias hospitalarias más cortas y un efecto similar sobre la función renal. La desventaja es una mayor probabilidad de que quede tumor o de que regrese en el mismo sitio: en los estudios revisados por la AUA, la supervivencia libre de recurrencia local fue de 99.5% tras la nefrectomía parcial y de 93.9% tras la ablación.
Extirpar todo el riñón (nefrectomía radical) por un tumor pequeño se reserva para los casos en que la nefrectomía parcial no es técnicamente posible. La nefrectomía radical produce la mayor caída de la función renal y el mayor riesgo de enfermedad renal crónica nueva. La EAU recomienda con fuerza no hacer una nefrectomía radical de mínima invasión en un tumor T1 cuando una nefrectomía parcial es posible por cualquier vía, incluida la cirugía abierta.
La radioterapia estereotáctica corporal (SBRT), una forma de radiación precisa y de alta dosis, puede considerarse en personas que no son buenas candidatas a cirugía (categoría 2B de la NCCN en etapa I). La EAU la sugiere para cánceres confirmados por biopsia que están creciendo en personas no aptas para cirugía, y aclara que aún faltan datos comparativos y a largo plazo.
Qué dicen las guías · American Urological Association (AUA) 2021
Priorizar la nefrectomía parcial en tumores de 4 cm o menos cuando se necesita tratamiento, porque reduce el riesgo de enfermedad renal crónica y ofrece un excelente control local (Recomendación Moderada, nivel de evidencia B).
Qué dicen las guías · American Urological Association (AUA) 2021
La ablación térmica puede considerarse como alternativa en tumores sólidos menores de 3 cm, preferiblemente a través de la piel (Recomendación Moderada, nivel de evidencia C). La asesoría debe explicar la mayor probabilidad de tumor persistente o recurrente comparada con la cirugía, que puede tratarse con una nueva ablación (Recomendación Fuerte, nivel de evidencia B).
Qué dicen las guías · European Association of Urology (EAU) 2025 (limited update March 2025)
No ofrecer de rutina ablación por radiofrecuencia en tumores mayores de 3 cm ni crioablación en tumores mayores de 4 cm (recomendación débil). Hacer la biopsia antes de la ablación, no en la misma sesión (recomendación fuerte).
Enfermedad localizada
Tumores más grandes que siguen dentro del riñón (T1b y T2)
Para tumores de entre 4 y 7 cm (T1b), la NCCN considera la nefrectomía parcial o la radical, y la vigilancia o la ablación solo en personas seleccionadas. La NCCN señala que los resultados oncológicos de la nefrectomía parcial en tumores T1b son similares a los de la cirugía radical. La EAU recomienda con fuerza ofrecer nefrectomía parcial en todos los tumores T1, y la sugiere en tumores T2 en personas con un solo riñón o con enfermedad renal crónica cuando es técnicamente posible.
La AUA pide considerar la nefrectomía radical cuando el tamaño, la biopsia o las imágenes sugieren un cáncer más agresivo. En ese caso, la nefrectomía radical se prefiere solo cuando se cumplen todas estas condiciones: el tumor es complejo y una nefrectomía parcial sería difícil incluso en manos expertas, no hay enfermedad renal previa ni proteína en la orina, y el otro riñón es normal, de modo que la filtración renal probablemente se mantendrá por encima de 45 después de la cirugía. Si no se cumplen todas, se debe considerar la nefrectomía parcial.
Conservar tejido renal es prioritario en personas con un solo riñón, tumores en ambos riñones, cáncer renal hereditario, enfermedad renal previa o proteína en la orina. También debe considerarse en personas jóvenes, en quienes tienen varios tumores y en quienes tienen condiciones que amenazan la función renal con el tiempo, como presión arterial alta, diabetes, cálculos renales u obesidad severa.
Se recomienda una vía de mínima invasión (laparoscópica o robótica) cuando no compromete el control del cáncer, la función renal ni la seguridad. La glándula suprarrenal se extirpa solo si las imágenes o los hallazgos durante la cirugía sugieren que está afectada. Los ganglios linfáticos que se ven agrandados se extirpan para estadificar, pero la extirpación extensa rutinaria de ganglios no ha demostrado mejorar la supervivencia en la enfermedad limitada al riñón.
Qué dicen las guías · American Urological Association (AUA) 2021
Considerar la nefrectomía radical cuando el tamaño del tumor, la biopsia o las imágenes sugieren mayor potencial oncológico (Recomendación Moderada, nivel de evidencia B), y preferirla solo cuando el tumor es muy complejo, la función renal es normal y la función esperada después es adecuada (Opinión de Expertos).
Qué dicen las guías · European Association of Urology (EAU) 2025 (limited update March 2025)
Ofrecer nefrectomía parcial en tumores T1 (recomendación fuerte) y nefrectomía radical laparoscópica o robótica en tumores T2 y masas localizadas que no pueden tratarse con nefrectomía parcial (recomendación fuerte). No extirpar la glándula suprarrenal si no hay signos de invasión (recomendación fuerte).
Localmente avanzado
Cáncer de riñón localmente avanzado y terapia adyuvante
El cáncer de riñón localmente avanzado ha crecido hacia la grasa que rodea el riñón, dentro de la vena renal o la vena cava (trombo tumoral), o hacia ganglios linfáticos cercanos, sin diseminación a distancia. La cirugía sigue siendo el principal tratamiento curativo, por lo general una nefrectomía radical, con nefrectomía parcial en casos seleccionados. Cuando el tumor sube por la vena cava, la operación puede requerir cirujanos cardiovasculares y equipos especializados, y la NCCN señala que el riesgo de muerte por la operación puede llegar al 10% según la extensión del tumor. Cuando un tumor no puede extirparse, la EAU recomienda con fuerza que un equipo multidisciplinario decida entre biopsia, tratamiento con medicamentos con posible cirugía posterior, o cuidados paliativos. La EAU desaconseja el tratamiento con medicamentos antes de la cirugía (terapia neoadyuvante) fuera de ensayos clínicos.
Incluso después de una cirugía completa, algunos cánceres regresan. La NCCN informa que entre el 20% y el 30% de las personas con tumores localizados tienen una recaída. La terapia adyuvante es un tratamiento adicional después de la cirugía para reducir ese riesgo. La principal evidencia proviene del ensayo KEYNOTE-564, que comparó un año del medicamento de inmunoterapia pembrolizumab con placebo después de la nefrectomía en personas con cáncer de células claras de mayor riesgo. A los 24 meses, el 77.3% de las personas con pembrolizumab estaba libre de enfermedad, frente al 68.1% con placebo, y la EAU informa que el ensayo también mostró mejor supervivencia global. Los efectos secundarios graves (grado 3 o mayor) ocurrieron en el 32.4% de las personas con pembrolizumab, frente al 17.7% con placebo.
La NCCN considera el pembrolizumab adyuvante (categoría 1) una opción, junto con la vigilancia, para el cáncer de células claras en etapa II con grado 4 o rasgos sarcomatoides, o en etapa III, y también para tumores T4 extirpables y para personas sin evidencia de enfermedad después de extirpar unas pocas metástasis dentro del año siguiente a la nefrectomía. Para los cánceres que no son de células claras, la NCCN recomienda vigilancia o un ensayo clínico, porque no hay suficiente evidencia para el pembrolizumab adyuvante. La EAU recomienda con fuerza ofrecer pembrolizumab a los mismos grupos de células claras de mayor riesgo, preferiblemente entre 12 y 16 semanas después de la cirugía. Otros ensayos de inmunoterapia adyuvante no mostraron beneficio, algo que forma parte de esa conversación.
Los enfoques adyuvantes anteriores no dieron los resultados esperados. Varias pastillas de terapia dirigida (inhibidores de tirosina cinasa como sunitinib, sorafenib, pazopanib y axitinib) no mejoraron la supervivencia global después de la nefrectomía, y la EAU desaconseja el sunitinib adyuvante. La NCCN señala que la radioterapia después de la nefrectomía no ha mostrado beneficio.
Qué dicen las guías · National Comprehensive Cancer Network (NCCN) v2.2025
Después de la nefrectomía por cáncer de riñón de células claras en etapa II con grado 4 o rasgos sarcomatoides, o en etapa III, el pembrolizumab adyuvante (categoría 1) o la vigilancia son opciones, tras hablar de los posibles beneficios y riesgos.
Qué dicen las guías · European Association of Urology (EAU) 2025 (limited update March 2025)
Ofrecer pembrolizumab adyuvante a personas con CCR de células claras de riesgo intermedio-alto o alto, o sin evidencia de enfermedad después de extirpar metástasis dentro del año siguiente a la nefrectomía, preferiblemente entre 12 y 16 semanas después de la cirugía, y hablar de los resultados contradictorios de los ensayos y del riesgo de sobretratamiento y efectos secundarios inmunitarios (recomendaciones fuertes).
Qué dicen las guías · American Urological Association (AUA) 2021
Las personas con cáncer de riñón de alto riesgo o localmente avanzado que fue extirpado por completo deben recibir asesoría sobre los riesgos y beneficios de la terapia adyuvante y ser animadas a participar en ensayos clínicos adyuvantes, con consulta de oncología médica cuando sea necesario (Principio Clínico).
Enfermedad avanzada
Cáncer de riñón metastásico: inmunoterapia y terapia dirigida
El cáncer de riñón metastásico se ha diseminado más allá de la zona del riñón, con mayor frecuencia a los pulmones, los huesos, el hígado, los ganglios linfáticos, las glándulas suprarrenales o el cerebro. Puede estar presente al diagnóstico o aparecer años después de la cirugía. El tratamiento busca controlar el cáncer, prolongar la vida y mantener su bienestar. El objetivo habitual es el control a largo plazo, y algunas personas tienen respuestas duraderas. Si todavía no hay diagnóstico de tejido, la EAU recomienda con fuerza una biopsia antes de iniciar el tratamiento con medicamentos.
Dos familias de medicamentos son la base del tratamiento. Los inhibidores de puntos de control inmunitario (inmunoterapia) quitan los frenos del sistema inmunitario para que pueda atacar el cáncer; por ejemplo, nivolumab, pembrolizumab e ipilimumab. La terapia dirigida, sobre todo pastillas llamadas inhibidores de tirosina cinasa del VEGF (ITC-VEGF), bloquea las señales que usan los tumores para formar nuevos vasos sanguíneos; por ejemplo, axitinib, cabozantinib, lenvatinib, sunitinib y pazopanib. Otros medicamentos dirigidos, como everolimus y belzutifán, se usan en líneas posteriores.
Para el cáncer de células claras, tanto la NCCN como la EAU recomiendan comenzar, en la mayoría de las personas, con una combinación que incluya inmunoterapia. Las opciones preferidas de primera línea de la NCCN para todos los grupos de riesgo son axitinib con pembrolizumab, cabozantinib con nivolumab y lenvatinib con pembrolizumab, además de ipilimumab con nivolumab; el cabozantinib solo también es preferido en riesgo intermedio o desfavorable. La EAU recomienda con fuerza estas combinaciones de inmunoterapia en riesgo intermedio y desfavorable, y en riesgo favorable las incluye junto con sunitinib o pazopanib como recomendaciones débiles. A quienes no pueden recibir inmunoterapia se les puede ofrecer un ITC-VEGF solo. Algunas personas con enfermedad de riesgo favorable pueden vigilarse con estudios de imagen antes de iniciar tratamiento, una opción que la NCCN considera útil en ciertas circunstancias.
Cuando el cáncer crece a pesar del tratamiento, el siguiente medicamento se elige según lo que se usó antes. Después de la inmunoterapia, por lo general sigue un ITC-VEGF; el belzutifán es una opción después de haber recibido inmunoterapia y un ITC-VEGF. Para los tipos que no son de células claras, la NCCN prefiere un ensayo clínico, con cabozantinib, cabozantinib con nivolumab o lenvatinib con pembrolizumab como opciones preferidas. La quimioterapia convencional no se usa en el CCR metastásico típico (recomendación fuerte de la EAU), con excepciones para los raros carcinomas de túbulos colectores y medular renal, en los que la NCCN incluye quimioterapia basada en platino.
Qué dicen las guías · National Comprehensive Cancer Network (NCCN) v2.2025
Los regímenes preferidos de primera línea para el cáncer de riñón metastásico de células claras incluyen axitinib más pembrolizumab, cabozantinib más nivolumab y lenvatinib más pembrolizumab (categoría 1 en todos los grupos de riesgo) e ipilimumab más nivolumab (categoría 1 en riesgo intermedio o desfavorable). Se anima a participar en ensayos clínicos en cada etapa.
Qué dicen las guías · European Association of Urology (EAU) 2025 (limited update March 2025)
Ofrecer nivolumab más ipilimumab, pembrolizumab más axitinib, lenvatinib más pembrolizumab o nivolumab más cabozantinib en la enfermedad de riesgo IMDC intermedio o desfavorable (recomendación fuerte). No ofrecer quimioterapia a pacientes con CCR metastásico (recomendación fuerte).
Enfermedad avanzada
El papel de la cirugía y la radioterapia cuando el cáncer se ha diseminado
La nefrectomía citorreductora consiste en extirpar el tumor del riñón aunque el cáncer ya se haya diseminado. Su papel se ha reducido. En el ensayo CARMENA, el tratamiento solo con medicamento (sunitinib) no fue peor que la nefrectomía seguida de sunitinib, y muchos pacientes de ese ensayo tenían rasgos de riesgo desfavorable. La EAU recomienda con fuerza no hacer nefrectomía citorreductora en pacientes de riesgo desfavorable, y sugiere iniciar primero el tratamiento con medicamentos en pacientes de riesgo intermedio que lo necesitan, considerando la cirugía más adelante en quienes responden. La cirugía inmediata aún puede considerarse en personas con buena salud que todavía no necesitan medicamentos, o cuando todos los sitios de diseminación pueden tratarse por completo. La NCCN la reserva para personas seleccionadas en excelente estado general y sin metástasis cerebrales, y prefiere empezar con medicamentos cuando la diseminación es extensa o los rasgos de riesgo son desfavorables. Todavía no hay datos prospectivos sobre esta cirugía combinada con la inmunoterapia moderna.
Cuando el cáncer se ha diseminado solo a unos pocos sitios (enfermedad oligometastásica), extirpar las metástasis con cirugía (metastasectomía), la SBRT o la ablación pueden controlar la enfermedad y retrasar la necesidad de medicamentos. La AUA, la NCCN y la EAU apoyan considerar esta opción en personas seleccionadas. La EAU sugiere un estudio de imagen de confirmación antes de la metastasectomía para asegurarse de que el cáncer no está avanzando rápidamente, y señala que puede hablarse de un periodo de observación antes de iniciar medicamentos cuando la enfermedad es de poco volumen.
Los tratamientos locales también alivian síntomas. La radioterapia, preferiblemente SBRT, puede tratar metástasis óseas dolorosas y metástasis cerebrales. Los medicamentos que fortalecen el hueso (bifosfonatos o denosumab) forman parte del cuidado de apoyo cuando hay diseminación ósea. En personas que no pueden operarse y tienen sangrado importante en la orina o dolor en el costado, bloquear el flujo de sangre al tumor (embolización) puede ayudar, y la NCCN sugiere una nefrectomía paliativa en candidatos a cirugía cuyo tumor renal causa sangrado u otros síntomas. Un cáncer que regresa solo en la zona del riñón puede tratarse con cirugía o ablación cuando es posible.
Qué dicen las guías · European Association of Urology (EAU) 2025 (limited update March 2025)
No realizar nefrectomía citorreductora en pacientes de riesgo desfavorable según IMDC o MSKCC (recomendación fuerte). En pacientes de riesgo intermedio que necesitan tratamiento sistémico, iniciar los medicamentos sin nefrectomía inmediata y hablar de una cirugía diferida con quienes obtienen beneficio (recomendaciones débiles).
Qué dicen las guías · American Urological Association (AUA) 2021
Las personas con hallazgos que sugieren cáncer de riñón metastásico deben ser evaluadas y referidas a oncología médica; se debe considerar la extirpación quirúrgica o la ablación en personas seleccionadas con metástasis aisladas o pocas metástasis (Opinión de Expertos).
Ventajas y desventajas
Efectos secundarios y cómo se manejan
La nefrectomía parcial conserva la función renal, pero tiene mayor riesgo que las otras opciones de sangrado que requiere transfusión y de complicaciones urológicas, como fuga de orina del riñón reparado. Un pequeño número de personas necesita un procedimiento adicional, como un catéter ureteral (stent), un drenaje o la embolización de un vaso sanguíneo que sangra (seudoaneurisma). La EAU señala que, en estudios de tumores más grandes, las complicaciones después de la cirugía fueron más frecuentes con la nefrectomía parcial que con la radical, por lo que importan la selección cuidadosa de pacientes y la experiencia.
La nefrectomía radical tiene menos complicaciones urológicas, pero produce la mayor caída de la filtración renal y el mayor riesgo de enfermedad renal crónica nueva (etapa 3 o peor). Para alguien con el otro riñón sano esto puede importar poco, pero en personas con diabetes, presión arterial alta o enfermedad renal previa es una consideración importante. La ablación térmica tiene la recuperación más favorable, con menos transfusiones y estancias más cortas, aunque tratar tumores mayores de 3 cm aumenta el riesgo de complicaciones como el sangrado. Su principal desventaja es la mayor probabilidad de necesitar un segundo tratamiento.
La inmunoterapia puede hacer que el sistema inmunitario inflame órganos sanos. Los efectos informados incluyen erupción en la piel, diarrea o colitis, inflamación de la tiroides que lleva a hipotiroidismo, inflamación del hígado (hepatitis), problemas de las glándulas suprarrenales o de la hipófisis e inflamación del riñón. Pueden aparecer en cualquier momento del tratamiento y por lo general son más fáciles de manejar cuando se informan temprano; la NCCN remite a una guía específica para el manejo de los efectos secundarios inmunitarios. La EAU desaconseja con fuerza reiniciar la inmunoterapia después de una reacción grave sin apoyo experto y multidisciplinario.
Las pastillas ITC-VEGF suelen causar presión arterial alta, diarrea, cansancio, una reacción dolorosa en la piel de manos y pies (eritrodisestesia palmoplantar), cambios en las pruebas del hígado y proteína en la orina. Su equipo revisará con regularidad su presión arterial, sus análisis de sangre y su orina mientras esté en tratamiento.
Qué dicen las guías · American Urological Association (AUA) 2021
Durante la asesoría, se deben revisar los efectos secundarios urológicos y no urológicos más comunes y graves de cada opción de tratamiento (Principio Clínico).
Qué dicen las guías · European Association of Urology (EAU) 2025 (limited update March 2025)
No reiniciar los inhibidores de puntos de control inmunitario en pacientes que los suspendieron por efectos secundarios sin orientación experta y apoyo de un equipo multidisciplinario (recomendación fuerte).
Después del tratamiento
Seguimiento después del tratamiento
El seguimiento busca detectar si el cáncer regresa en la zona del riñón o en otros sitios, y vigila la función renal. La NCCN informa que la mayoría de las recaídas después de la cirugía ocurren en los primeros 3 años, con una mediana de 1 a 2 años, y que los pulmones son el sitio más común de diseminación a distancia. Las recaídas tardías también ocurren: la AUA señala que el 30% de las recurrencias después de la cirugía se detectan después de 5 años, por lo que la decisión sobre estudios después de los 5 años se toma junto con usted.
Cada visita suele incluir historia clínica, examen físico y análisis de sangre y orina, incluidos creatinina, TFGe y examen de orina. La gammagrafía ósea solo se hace si hay dolor de huesos, fosfatasa alcalina alta o un hallazgo sospechoso en las imágenes. Los síntomas neurológicos nuevos requieren imágenes rápidas del cerebro o la columna. La tomografía por emisión de positrones (PET) no se usa de rutina.
Después de la cirugía, la AUA clasifica a las personas en cuatro grupos de riesgo. Riesgo bajo es pT1 con grado 1 o 2. Riesgo intermedio es pT1 con grado 3 o 4, o pT2 de cualquier grado. Riesgo alto es pT3 de cualquier grado. Riesgo muy alto es pT4, cáncer en ganglios linfáticos, rasgos sarcomatoides o rabdoides, o tumor visible en el margen. Un margen positivo microscópico sube el riesgo al menos un nivel. Se prefiere TC o RM del abdomen con y sin contraste; se usa radiografía de tórax en riesgo bajo e intermedio y TC de tórax en riesgo alto y muy alto. Después de 2 años, en riesgo bajo e intermedio, la ecografía puede alternarse con TC o RM.
Las otras guías llegan a lugares parecidos por caminos un poco distintos. La NCCN basa sus calendarios en la etapa y los clasifica como categoría 2B porque los expertos no llegaron a un acuerdo completo. La EAU basa el seguimiento en puntuaciones de riesgo validadas, como la puntuación de Leibovich para el cáncer de células claras, usa TC de tórax y abdomen, y sugiere hablar de suspender las imágenes después de 3 años en riesgo bajo y después de 5 años en riesgo intermedio, según la edad y otros problemas de salud. La mayoría de las personas cuya masa resultó benigna necesitan revisiones ocasionales y pruebas de función renal, pero no imágenes de rutina.
| Escenario | A quién aplica | Imágenes del abdomen | Imágenes del tórax |
|---|---|---|---|
| Riesgo bajo después de cirugía (AUA) | pT1, grado 1 o 2 | Aproximadamente a los 12, 24, 48 y 60 meses de la cirugía; después de 5 años, por decisión compartida (la tabla de la AUA llega hasta los 72 a 120 meses) | Radiografía de tórax con el mismo calendario |
| Riesgo intermedio después de cirugía (AUA) | pT1 con grado 3 o 4, o pT2 | Aproximadamente a los 6, 12, 24, 36, 48 y 60 meses; después de 5 años, por decisión compartida | Radiografía de tórax con el mismo calendario |
| Riesgo alto después de cirugía (AUA) | pT3, cualquier grado | Aproximadamente a los 6, 12, 18, 24, 30, 36, 48 y 60 meses; después de 5 años, por decisión compartida | Se prefiere TC de tórax con el mismo calendario |
| Riesgo muy alto después de cirugía (AUA) | pT4, ganglios positivos, rasgos sarcomatoides o rabdoides, o margen positivo macroscópico | Aproximadamente a los 3, 6, 9, 12, 18, 24, 30, 36, 48 y 60 meses; después de 5 años, por decisión compartida | Se prefiere TC de tórax con el mismo calendario |
| Después de ablación térmica (AUA) | Biopsia con cáncer o no diagnóstica | TC o RM con contraste dentro de los 6 meses, luego el calendario de riesgo intermedio | Igual que en riesgo intermedio |
| Después de ablación térmica (NCCN) | Etapa I tratada con ablación | TC, RM o ecografía con contraste a los 1 a 3, 6 y 12 meses, luego cada año | Radiografía o TC de tórax cada año por 5 años si la biopsia fue de bajo riesgo, no diagnóstica o no se hizo |
| Vigilancia activa (NCCN) | Masa pequeña en vigilancia | TC o RM dentro de los 6 meses del inicio, luego TC, RM o ecografía al menos cada año | Radiografía o TC de tórax al inicio y cada año según se indique |
| Enfermedad metastásica en tratamiento (NCCN) | Recibe tratamiento sistémico | TC o RM de tórax, abdomen y pelvis cada 6 a 16 semanas, ajustada al tratamiento y al comportamiento de la enfermedad | Incluidas en los mismos estudios |
Qué dicen las guías · American Urological Association (AUA) 2021
Después de una nefrectomía parcial o radical, las imágenes del abdomen deben seguir el calendario según el riesgo, preferiblemente con TC o RM antes y después del contraste (Recomendación Moderada, nivel de evidencia C); radiografía de tórax en riesgo bajo e intermedio y TC de tórax en riesgo alto y muy alto (Recomendación Moderada, nivel de evidencia C).
Qué dicen las guías · European Association of Urology (EAU) 2025 (limited update March 2025)
Basar el seguimiento después del tratamiento del CCR localizado en el riesgo de recurrencia (recomendación fuerte), y considerar acortarlo cuando el riesgo de morir por otras causas duplica el riesgo de recurrencia (recomendación débil).
Vida diaria
Vivir con y después del cáncer de riñón
Proteger la función renal que usted tiene es un tema para toda la vida. Su equipo vigilará la creatinina, la TFGe, la proteína en la orina y la presión arterial. La AUA recomienda referir al nefrólogo si la función renal sigue disminuyendo o aparece proteína en la orina, y la EAU señala que las revisiones de la salud renal y cardiovascular pueden continuar aun después de terminar los estudios de cáncer. Antes de empezar medicamentos nuevos, conviene preguntar si son seguros para sus riñones.
Los mismos hábitos que reducen el riesgo de desarrollar cáncer de riñón ayudan a la salud después: no fumar, mantenerse físicamente activo y controlar el peso, la presión arterial y la diabetes. La EAU recomienda con fuerza aconsejar a todas las personas con cáncer de riñón que dejen de fumar.
La carga emocional es frecuente y real. Una revisión citada por la EAU encontró angustia psicológica en hasta el 77% de las personas con cáncer de riñón no metastásico, y en la enfermedad metastásica la depresión y la angustia se asociaron con menor supervivencia. La EAU sugiere ofrecer una evaluación psicológica a todas las personas diagnosticadas, para que el apoyo comience pronto. Esperar resultados, vivir con una masa en vigilancia o manejar un tratamiento prolongado con medicamentos puede ser estresante, y es razonable pedir ayuda.
Si usted tiene un síndrome hereditario de cáncer de riñón, sus familiares pueden beneficiarse de asesoría genética, y es posible que usted necesite vigilancia de ambos riñones de por vida. En la enfermedad de VHL, por ejemplo, la EAU recomienda con fuerza vigilar los tumores renales hasta que el más grande llegue a 3 cm, para conservar la mayor cantidad posible de tejido renal a lo largo de los años. Los cuidados de apoyo y paliativos pueden sumarse en cualquier etapa para ayudar con los síntomas y la calidad de vida.
Qué dicen las guías · European Association of Urology (EAU) 2025 (limited update March 2025)
Ofrecer una evaluación psicológica a todas las personas diagnosticadas con CCR para brindar apoyo oportuno ante la angustia, la depresión o la ansiedad (recomendación débil).
Qué dicen las guías · American Urological Association (AUA) 2021
Las personas en seguimiento después del tratamiento de una masa renal que presentan empeoramiento de la función renal o proteína en la orina deben ser referidas a nefrología (Opinión de Expertos).
Investigación y opciones
Ensayos clínicos y segundas opiniones
Los ensayos clínicos prueban tratamientos nuevos o nuevas formas de usar los existentes, y muchos de los medicamentos estándar de hoy para el cáncer de riñón se demostraron en ensayos. La NCCN anima a participar cuando hay ensayos disponibles y considera un ensayo clínico como la primera opción preferida para el cáncer de riñón metastásico que no es de células claras. La AUA anima a las personas con cánceres de alto riesgo extirpados por completo a considerar ensayos adyuvantes. Puede preguntar a su oncólogo por ensayos o buscar en el registro de Estados Unidos en ClinicalTrials.gov.
Una segunda opinión es parte normal de la atención del cáncer, sobre todo cuando las opciones están parejas, como vigilancia frente a tratamiento, nefrectomía parcial frente a radical, o si recibir terapia adyuvante. También puede ayudar que un patólogo con interés especial en cánceres urológicos revise la patología, algo que la AUA describe como valioso, o ser atendido en un centro con un equipo multidisciplinario de cáncer de riñón.
Qué dicen las guías · National Comprehensive Cancer Network (NCCN) v2.2025
Para el cáncer de riñón metastásico que no es de células claras, un ensayo clínico es la primera opción preferida; la NCCN anima a participar en ensayos siempre que sea aplicable y estén disponibles.
Seguridad
Cuándo comunicarse con su equipo médico
Después de una biopsia, una ablación o una cirugía de riñón, la mayoría de las personas se recupera sin problemas, pero el sangrado y la fuga de orina son riesgos conocidos. Durante el tratamiento con medicamentos, los efectos inmunitarios y otros efectos secundarios son más fáciles de manejar cuando se detectan pronto. Llame a su equipo médico de inmediato si nota alguno de los siguientes síntomas, y acuda a la sala de emergencias más cercana ante síntomas graves como sangrado abundante, dolor en el pecho o dificultad para respirar.
- Fiebre o escalofríos después de una biopsia, ablación o cirugía.
- Sangre abundante o coágulos en la orina, o sangre en la orina que no mejora.
- Dolor intenso o que empeora en el costado, la espalda o el abdomen, o una herida que se pone roja, hinchada o supura.
- Mucha menos orina de lo habitual, o hinchazón en las piernas.
- Dolor de huesos nuevo, tos que no se quita o tos con sangre.
- Dolor de cabeza nuevo, debilidad, entumecimiento, confusión, cambios en la vista o convulsiones, que requieren imágenes rápidas del cerebro o la columna.
- Con inmunoterapia: diarrea nueva, dolor abdominal, erupción en la piel, color amarillo en la piel o los ojos, cansancio extremo, mareo o falta de aire.
- Con pastillas de terapia dirigida: presión arterial muy alta, ampollas dolorosas en manos o pies, o diarrea que no mejora.
Qué dicen las guías · American Urological Association (AUA) 2021
Las personas en seguimiento por cáncer de riñón tratado que presentan signos o síntomas neurológicos repentinos deben hacerse de inmediato una RM o TC del cerebro o de la columna (Recomendación Fuerte, nivel de evidencia A).
Prepare su consulta
Preguntas para su equipo médico
- 01¿Qué tamaño tiene mi masa renal y qué sugieren las imágenes sobre si es cáncer?
- 02¿Una biopsia de masa renal cambiaría lo que vamos a hacer, y cuáles son sus riesgos y límites en mi caso?
- 03¿Es la vigilancia activa una opción razonable para mí, y qué haría que pasáramos a tratamiento?
- 04¿Soy candidato a nefrectomía parcial, y si no, por qué?
- 05¿Podría ser la ablación térmica una opción, y qué tan probable es que necesite un segundo tratamiento?
- 06¿Cuál es mi función renal actual y mi etapa de enfermedad renal crónica, y cómo podría cambiar con cada opción?
- 07¿Debo ver a un nefrólogo antes o después del tratamiento?
- 08¿Planea una cirugía robótica, laparoscópica o abierta, y por qué?
- 09Después de la cirugía, ¿cuál es mi etapa, mi grado y mi grupo de riesgo, y qué significa eso para el seguimiento?
- 10¿Soy candidato a pembrolizumab adyuvante, y cuáles son los beneficios y efectos secundarios esperados en mi situación?
- 11¿Debo recibir asesoría genética, y deberían hacerse pruebas mis familiares?
- 12Si el cáncer se ha diseminado, ¿cuál es mi grupo de riesgo IMDC y qué tratamiento recomienda primero?
- 13¿Ayudaría en mi caso extirpar el riñón o tratar metástasis individuales?
- 14¿Hay ensayos clínicos en los que pueda participar en esta etapa?
- 15¿Qué síntomas deben hacer que le llame de inmediato, y a quién llamo fuera del horario de consulta?
Preguntas frecuentes
Preguntas frecuentes de los pacientes
Un estudio encontró por casualidad una masa en mi riñón. ¿Significa que tengo cáncer?
No necesariamente. Muchas masas renales pequeñas son benignas, y cuanto más pequeña es la masa, más probable es que lo sea. Una TC o RM dedicada, y a veces una biopsia, ayudan a aclarar qué es y cómo es probable que se comporte.
¿Es seguro solo vigilar un tumor de riñón pequeño?
Para muchas masas pequeñas, sobre todo las menores de 2 cm, las guías consideran la vigilancia activa una opción razonable, porque la diseminación durante la vigilancia es rara. Incluye estudios de imagen periódicos, y se ofrece tratamiento si la masa crece o cambia. Su equipo comparará las características del tumor con su salud general.
¿Por qué mi cirujano quiere extirpar solo una parte del riñón?
La nefrectomía parcial controla muy bien los cánceres pequeños y conserva más función renal, lo que reduce el riesgo de enfermedad renal crónica. Por eso la AUA, la NCCN y la EAU la prefieren en tumores pequeños cuando es técnicamente posible.
¿La ablación es tan buena como la cirugía?
En tumores menores de unos 3 cm, la ablación tiene una recuperación más fácil y protege la función renal de forma similar a la nefrectomía parcial. La desventaja es una mayor probabilidad de que el tumor persista o regrese en el mismo sitio, lo que a menudo puede tratarse con una nueva ablación. Se recomienda una biopsia antes o en el momento de la ablación.
¿Necesitaré diálisis si pierdo un riñón?
La mayoría de las personas con el otro riñón sano no necesita diálisis. La nefrectomía radical sí reduce la función renal más que la parcial, y ese riesgo importa más si usted ya tiene enfermedad renal, diabetes o presión arterial alta. Su equipo puede estimar su función renal después de la cirugía e incluir a un nefrólogo cuando sea necesario.
¿Necesito una biopsia antes de la cirugía?
No siempre. La AUA recomienda la biopsia cuando el resultado cambiaría el plan. Las personas jóvenes y sanas que elegirían cirugía de todos modos pueden no necesitarla, mientras que se recomienda antes de una ablación y antes del tratamiento con medicamentos si no hay diagnóstico de tejido.
¿Qué es la terapia adyuvante y la necesito?
La terapia adyuvante es un tratamiento después de una cirugía completa para reducir la probabilidad de recurrencia. En el cáncer de riñón de células claras de mayor riesgo, un año de pembrolizumab mejoró la supervivencia libre de enfermedad en un ensayo grande, con más efectos secundarios que el placebo. Si es adecuada para usted depende de su patología y de una conversación sobre beneficios y riesgos.
Si mi cáncer de riñón se ha diseminado, ¿todavía puede tratarse?
Sí. Las combinaciones de inmunoterapia y la terapia dirigida pueden reducir o controlar el cáncer durante largos periodos en muchas personas, y algunas tienen respuestas duraderas. La cirugía, la SBRT o la ablación también pueden ayudar cuando hay pocos sitios de diseminación.
¿Deberían hacerse pruebas mis familiares?
Se recomienda asesoría genética si a usted lo diagnosticaron a los 46 años o antes, si tiene tumores en ambos riñones o varios tumores, o si sus antecedentes familiares o la patología sugieren un síndrome hereditario. Si se encuentra un cambio genético, se puede ofrecer la prueba a sus familiares.
¿Por cuánto tiempo necesitaré estudios de seguimiento?
Por lo general durante al menos 5 años, con estudios más frecuentes en cánceres de mayor riesgo. Como algunas recurrencias aparecen más tarde, la decisión de continuar después de los 5 años se toma junto con su equipo, considerando su riesgo y su salud general.
Palabras que escuchará
Glosario
- Masa renal
- Cualquier crecimiento o bulto en el riñón que se ve en un estudio de imagen. Puede ser benigno o cáncer.
- Masa renal pequeña
- Una masa renal de 4 cm o menos (etapa clínica T1a).
- Carcinoma de células renales (CCR)
- El cáncer de riñón más común; se origina en el revestimiento de los pequeños túbulos del riñón.
- CCR de células claras
- El tipo más común de CCR, llamado así por cómo se ven sus células bajo el microscopio.
- Clasificación de Bosniak
- Sistema que clasifica los quistes renales del I (benigno) al IV (probablemente cáncer) según qué tan complejos se ven en las imágenes.
- Oncocitoma
- Tumor renal benigno que puede parecer cáncer en las imágenes y ser difícil de distinguir en la biopsia.
- Angiomiolipoma
- Tumor renal benigno que suele contener grasa, lo que ayuda a identificarlo en las imágenes.
- Biopsia de masa renal
- Toma de pequeños cilindros de tejido de una masa renal con una aguja delgada guiada por TC o ecografía.
- Vigilancia activa
- Estudios de imagen periódicos de una masa renal pequeña, con tratamiento si crece o cambia.
- Nefrectomía parcial
- Cirugía que extirpa el tumor y un borde de tejido normal, conservando el resto del riñón.
- Nefrectomía radical
- Cirugía que extirpa todo el riñón, por lo general con la grasa que lo rodea.
- Ablación térmica
- Destrucción del tumor en su lugar con frío (crioablación) o calor (radiofrecuencia o microondas), por lo general con agujas colocadas a través de la piel.
- Isquemia caliente
- El tiempo en que se pinza el flujo de sangre al riñón durante la nefrectomía parcial; cuanto más corto, mejor para la función renal.
- TFGe
- Tasa de filtración glomerular estimada: un cálculo, a partir de un análisis de sangre, de qué tan bien filtran los riñones.
- Enfermedad renal crónica (ERC)
- Pérdida prolongada de la función renal, clasificada por etapas según la TFGe y la proteína en la orina.
- Fascia de Gerota
- La envoltura delgada que rodea el riñón y su grasa; si el tumor la sobrepasa, es etapa T4.
- Trombo tumoral
- Tumor que ha crecido dentro de la vena renal o la vena cava.
- Rasgos sarcomatoides
- Un patrón de crecimiento agresivo dentro de un cáncer de riñón, que se considera grado 4.
- Terapia adyuvante
- Tratamiento que se da después de una cirugía completa para reducir la probabilidad de que el cáncer regrese.
- Inhibidor de puntos de control inmunitario
- Medicamento de inmunoterapia que quita los frenos del sistema inmunitario para que ataque el cáncer.
- Inhibidor de tirosina cinasa del VEGF (ITC-VEGF)
- Medicamento de terapia dirigida, por lo general en pastilla, que bloquea las señales que usan los tumores para formar nuevos vasos sanguíneos.
- Grupo de riesgo IMDC
- Puntuación basada en seis factores clínicos y de laboratorio que clasifica el cáncer de riñón metastásico en riesgo favorable, intermedio o desfavorable.
- Nefrectomía citorreductora
- Extirpación del tumor renal en una persona cuyo cáncer ya se ha diseminado.
- Metastasectomía
- Cirugía para extirpar uno o unos pocos sitios de diseminación del cáncer.
- SBRT
- Radioterapia estereotáctica corporal: radiación muy precisa y de alta dosis, administrada en pocas sesiones.
Fuentes
Las guías detrás de esta página
Estas son las guías profesionales a partir de las cuales se escribió esta página. Tienen derechos de autor de sus sociedades y aquí se enlazan en lugar de copiarse. Cuando una sociedad publica una versión gratuita para pacientes, también se incluye el enlace.
American Urological Association (AUA) · 2021
Renal Mass and Localized Renal Cancer: Evaluation, Management, and Follow-Up
Evaluación, asesoría, biopsia, cirugía, ablación, vigilancia activa y seguimiento de adultos con una masa renal que puede ser cáncer pero no se ha diseminado.
National Comprehensive Cancer Network (NCCN) · v2.2025
NCCN Clinical Practice Guidelines in Oncology: Kidney Cancer
Práctica en Estados Unidos para todas las etapas del cáncer de riñón, incluidas la estadificación, la terapia adyuvante, el tratamiento sistémico de la enfermedad avanzada y los calendarios de seguimiento.
European Association of Urology (EAU) · 2025 (limited update March 2025)
EAU Guidelines on Renal Cell Carcinoma
Guía europea sobre el diagnóstico, el carcinoma de células renales localizado y avanzado, el tratamiento sistémico, el cáncer renal hereditario y el seguimiento según el riesgo.
Revisado por el Dr. Archan Khandekar, MD, oncólogo urólogo · Última revisión 2026-10-05
Esta guía es educación general escrita a partir de guías clínicas publicadas. No es consejo médico, no describe la atención de ninguna persona en particular y no reemplaza el criterio de su propio equipo médico. Las guías cambian; las versiones utilizadas se indican arriba.